Jerez, una ciudad al compás

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Tras algo de información acerca de la historia del vino, seguimos con un documental que se ha emitido hace poco en La 2 de Televisión Española sobre Jerez de la Frontera, titulado Jerez, una ciudad al compás.


Jerez es quizás el ejemplo perfecto de cómo una ciudad y una región están ligadas histórica y culturalmente a una variedad vinícola. En el documental se explora la relación que se produce entre el vino de Jerez y el flamenco autóctono, dando lugar a una escena local de bares y tabernas donde se pueden apreciar en toda su esencia y que unidos conforman la identidad de la ciudad desde hace siglos.

También queda reflejado muy bien cómo estos dos productos autóctonos, flamenco y vino, consiguen en conjunción convertirse en un reclamo turístico que ayuda a progresar económicamente a una zona tremendamente castigada por el desempleo y la falta de oportunidades para sus habitantes. No en vano Jerez ha sido elegida Ciudad Europea del Vino en 2014, y cuenta con el honor de ser la Denominación de Origen más antigua declarada en España, que data de 1933.

Jerez es quizás el ejemplo perfecto de cómo una ciudad y una región están ligadas histórica y culturalmente a una variedad vinícola.

En el documental aparecen muchas curiosidades sobre el vino de Jerez. Algunas se remontan a su aparición en la Edad Media, al obligarse por ley a los repobladores llegados a esta zona a cultivar vid en las tierras asignadas tras haberse completado la conquista sobre los reinos musulmanes. También es interesante cómo la actividad comercial y de exportación define el estilo del vino, al que se le aumenta el grado alcohólico para que soporte las malas condiciones de los largos viajes en barco hasta el lugar de destino. A los vinos que no se vendían en el destino y regresaban a Jerez afinados con cualidades distintas se les llamaba vinos mareados.

Jerez es pionera en el turismo enológico, siendo la zona vinícola más visitada en toda Europa. También son pioneros en presentar el vino y las bodegas de forma innovadora, en lo que se conoce como Maridaje de vinos y cantes, donde se van asociando las cualidades de ciertos vinos con las de distintos palos de cante flamenco para crear una experiencia única al saborear sus vinos, como las organizadas por Gonzalez Byass.

Por otro lado, bodegas como Luis Pérez apuestan por la originalidad en la crianza del vino en botellas insertadas en ánforas de barro sumergidas bajo el mar, donde la temperatura es constante debido al microclima que se crea debido al efecto botijo. No sabemos en qué medida se trata de una maniobra de marketing o de mejora en la crianza, pero es curioso ver como tres mil años después de que los fenicios se asentaran en la zona, el círculo se cierra con bodegas que retornan a sus métodos para embotellar el vino en la actualidad.